Naciste con un mapa que te guía y no lo sabías

Durante mucho tiempo asumí que la frustración de sentir que hago todo bien pero las cosas no me salen como deseo, o de tener exactamente lo que se supone que debía querer mientras sentía una insatisfacción profunda, o de percibir que iba nadando contra la corriente, era simplemente el precio de querer cosas.

Evidentemente, la astrología me ha dado respuestas, especialmente en lo relativo a mis cualidades, patrones y experiencias que están mapeadas en mi carta, pues son procesos que vivo para cumplir con el propósito de mi encarnación; pero esto ha sido más un proceso interno en el que he tenido que aceptarme e integrar lo que he aprendido para ver resultados, con el tiempo, en el mundo tangible.

Así llego al diseño humano, que me propuso otra explicación — básicamente informándome que el problema no era yo, sino que estaba operando desde una mecánica diferente a la mía, queriendo usar métodos y estrategias que no se aplicaban a cómo yo estoy construida. Y me quedé porque no solo encontré esas respuestas, sino que me permitió desarrollar la capacidad de aplicar los métodos y estrategias que se ajustan a mi energía y a mi propia arquitectura cambiando completamente e inmediatamente cómo se veía mi vida. Es importante señalar que, quizás para otros todo se veía igual, pero internamente mi relación conmigo misma y lo que estaba viviendo mejoró enormemente.

Un buen ejemplo es que entendí por qué a veces estaba llena de energía y otras me sentía totalmente drenada. Al saber que soy tipo generador, pude identificar qué me encendía y qué me apagaba, cómo organizar mis días y hasta saber cuándo un proyecto me convenía.

La teoría

El diseño humano es una síntesis de sabidurías que quizás conoces por separado — astrología, I Ching, Kabbalah, sistema de chacras — combinadas con física cuántica y genética, y lo que produce a partir de esa combinación termina siendo más específico de lo que cualquiera de esos sistemas logra por sí solo, porque su punto de partida es la energía que estaba activa en el universo en el momento exacto de tu nacimiento y en el momento de tu concepción, medida a través de los neutrinos, partículas subatómicas que atraviesan toda la materia y registran la información energética del instante.

Con tu fecha, hora y lugar de nacimiento esa información se organiza en lo que llamamos la carta o cuerpo gráfico, que funciona como un mapa de cómo opera tu sistema energético — de cómo fluyes, cómo decides, cómo atraes lo que es para ti y dónde estás perdiendo energía en patrones que heredaste.

El mapa

La carta tiene varias capas y cada una responde algo distinto sobre cómo funciona tu sistema. El tipo de energía — hay cinco en total — te dice cómo intercambias energía con el mundo, cuál es tu forma natural de moverte, trabajar, relacionarte y recibir. La estrategia que lo acompaña es la manera en que las oportunidades y las personas correctas llegan a ti, y casi siempre funciona de manera opuesta a lo que nos han enseñado sobre perseguir y forzar. La autoridad interna es quizás la pieza más práctica de todo el sistema — es la parte de tu cuerpo que sabe cuál es la decisión correcta para ti antes de que la mente empiece a analizar, y varía de persona a persona, pues algunos deciden desde el sacro, otros desde el bazo, otros necesitan atravesar la ola emocional completa antes de comprometerse con algo. El perfil es el arquetipo que tu alma eligió encarnar, el personaje que eres internamente y el que el mundo percibe por fuera, que no siempre son el mismo. Y los centros — que corresponden aproximadamente al sistema de chacras — muestran cuáles aspectos de ti son constantes y cuáles son permeables a la energía de los demás, lo que explica muchísimo por qué ciertas dinámicas te afectan de formas que no anticipabas y que tampoco puedes controlar simplemente decidiendo que no lo harán.

Lo que produce el cambio

Debajo de todo esto vive el concepto que, en mi experiencia, más transforma a quienes entran en contacto con el sistema — el decondicionamiento. Desde que nacemos, el entorno nos va instalando creencias, patrones y expectativas sobre cómo debemos ser para ser aceptados, suficientes, exitosos, y algunos de esos patrones vienen de la familia, otros de la cultura, otros de sistemas que fueron diseñados para producir un tipo específico de persona y no necesariamente el tipo de persona que tú eres.

Esta herramienta propone que vivir alineado con tu carta es, en gran parte, un proceso de ir identificando qué de lo que haces, piensas y crees realmente viene de ti — y qué viene de ese condicionamiento que adoptaste para sobrevivir o encajar. Ese proceso lleva tiempo, es progresivo y cambia la relación que tienes contigo mismo de maneras que son difíciles de describir antes de haberlas vivido.

Mi historia

Conocí el diseño humano en el 2019, a través de una de mis profesoras de astrología. Ya estaba envuelta en el mundo del autoconocimiento, probablemente entre el Theta Healing, la bioneuroemoción y la descodificación biológica, y tratando de alinearme con mi yo más auténtico y así vivir la vida más auténtica rodeada de las personas más alineadas a mí. Estaba sufriendo mucho porque yo tenía lo que otros querían, pero no era feliz — más que eso, yo no sabía lo que yo quería, pues estaba jugando con las reglas de lo que había aprendido mientras crecía.

Así comienzo a leer sobre el tema, sin entender bien los conceptos ni cómo hacer esos pequeños cambios iba a impactar mi vida. Y llegó el 2020 y se pararon las aguas — literal — tenía mucho tiempo libre, se lo dediqué a aprender en las redes sociales y me topé con Jenna Zoe, que luego se convertiría en mi profesora. Cómo explicarte que la leía y sentía que era a mí que le hablaba, me daba un consejo práctico que yo aplicaba y veía cómo me sentía mejor. Fue un período más de tratar de no actuar en automático y observar cómo las cosas se movían diferente solo por pausar antes de contestar, escuchar mi sacro antes de tomar una decisión o decir que no cuando no quería.

Con mis amigos lo vi también, observando cómo se movía la energía de ellos, cómo todo cambiaba cuando les decía que aplicaran su estrategia o cómo al compartirles su autoridad tomaban decisiones más alineadas consigo mismos. Con el tiempo lo fui integrando con la astrología y con otras herramientas que ya formaban parte de mi práctica, y lo que encontré fue que el DH responde preguntas que las demás herramientas no se hacen — la astrología te dice quién eres y qué estás viviendo, el diseño humano te dice cómo operar con eso, cuál es la mecánica específica de tu energía para que lo que ya sabes sobre ti mismo pueda ser aplicado realmente en el día a día.

Hoy trabajo con él en mis sesiones de lectura individual y también en combinación con la astrología para ver dónde coinciden; entendiendo que si varias herramientas señalan lo mismo, el Universo te está hablando claro.

¿Hay diferencias entre la astrología y el diseño humano?

Si, y muchas; pero lo que tienen en común es algo mucho más importante que las diferencias — ambas parten de que llegaste a este mundo con una energía específica que es tuya y que no cambia, y que vivir desde ahí, desde lo que realmente eres, siempre produce más que seguir el camino de otra persona. Ahora está en ti conocer ambas disciplinas y decidir con cuál te quedas — o puedes quedarte con las dos, como yo.

Con el tiempo he podido observar que las personas que llegan aquí generalmente ya saben que algo no está alineado. Lo que les falta es un lenguaje para nombrarlo y una guía para orientarse. Una sesión de diseño humano conmigo cubre tu tipo de energía, tu estrategia, tu autoridad interna, tu perfil y tus centros — los definidos y los abiertos — además de tus canales y dones principales, todo aterrizado en situaciones concretas de tu vida para que salgas con claridad sobre cómo moverte, no solo con información sobre quién eres.

Espero que te abras a este espacio de aprendizaje y, quizás, hasta al diseño humano como sistema.